El niño caminó y caminó en busca de un sitio al que ir.
Encontró el país verde, pero no le dejaron quedarse, porque era azul.
Encontró el país amarillo, pero no le dejaron quedarse, porque era azul.
Encontró el país negro, pero no le dejaron quedarse, porque era azul.
Hasta que un día el niño encontró a una mujer naranja.
-¿Qué haces aquí tan solo?- le preguntó la mujer, preocupada.
-Busco el país azul, para poder quedarme allí- contestó el niño con tristeza.
-Ven, acompañamé- le dijo la mujer naranja.
-No puedo ir contigo....soy azul.
-No importa, puedes venir a mi país, pero primero debes ponerte estas gafas.
El niño acompañó a la mujer y llegaron hasta el país de ésta. Entonces la mujer cogió un pedazo de pan y se lo dió al niño, que gracias a las gafas veía todo de color rojo.
- ¿Te gusta?- Preguntó ella.
-Claro.. es el pan mas delicioso del mundo, porque es rojo.
La mujer tocó unas notas en un violín.
-¿te gusta?- volvió a preguntar.
-Claro...es el violín que mejor suena del mundo,porque es rojo.
La mujer le acercó un cachorro de perro al niño para que lo acariciara.
-¿Te gusta?- preguntó la mujer.
-Claro...es el perro más suave del mundo, porque es rojo.
Entonces la mujer le quitó las gafas al niño, quien descubrió que el pan era amarillo, el violín era marrón y el perro era negro.
Y el niño comprendió que no importa el color de las personas y las cosas, sino las personas y las cosas.
+de+ojos.gif)
Hoy me apetecía escribir...se nota no jeje
29 de noviembre de 2007 16:39
joer que si se nota....jijiji
me encanta que escribas.
besicos
29 de noviembre de 2007 17:24
Precioso, precioso entre tanta cosa vulgar que leemos ppor ahí.
felicidades
29 de noviembre de 2007 18:11
Me ha encantado esta entrada, Patry, mañana se la leeré a mis alumn@s, si me lo permites.
Besos.
29 de noviembre de 2007 18:33
Precioso cuento, Patry.
¿Por qué algo tan sencillo es tan difícil de asimilar para algunos?...
Nos sigues dando qué pensar y cosas que aprender (¡¡¡¡menos mal que decidiste volver a escribir!!!)
Un besazo
ETDN
29 de noviembre de 2007 18:37
que bonito cuento y lo mucho que dice!
habia oido parecidos pero este no lo he escuchao nunca!
un besito wapa!
29 de noviembre de 2007 19:03
Neni q bonito!!!
Hija escribe cuando quieras pq lo haces estupendamente, me encanta!!!
Besicos.
29 de noviembre de 2007 20:00
Un cuento muy bonito,sencillo y profundo.
Un beso Patry.
29 de noviembre de 2007 22:17
Tiene más calado del que parece en un principio. Creo que su aparente sencillez te deja pensando un buen rato. Felicidades.
Un beso
30 de noviembre de 2007 0:32
Bonita y bella parabola, ojala la lean muchos.
Un abarzo.
30 de noviembre de 2007 10:16
esta bien pensar... ¿cuantas veces prejuzgamos? demasiadas
30 de noviembre de 2007 10:29
nena xd!! me has dejado sin palabras....
30 de noviembre de 2007 13:02
que bonito wapa ya te lo he dicho alguna vez pero es que vas a ser una profe genial la que todos habriamos querido tener fijo, un besinn
30 de noviembre de 2007 13:56
Muy bueno, Patry!!!
Seguí...
Abrazo!!!
30 de noviembre de 2007 15:04
Que bonito es que se puedan unir los colores sin tener conciencia de que cada uno es de un color. Te ha quedado precioso, Patry.
Un besito.
30 de noviembre de 2007 17:14
Me prestas el cuento? Me gustaría ponerlo en el rincón de de los buenos modales (que por cierto creé esta semana), con tu nombre por supuesto, más de uno necesita que le recuerden ciertas cosas.
Besos
30 de noviembre de 2007 19:27
Patry guapa disfruta del finde!!!
Besicos.
30 de noviembre de 2007 20:10
Mira Patry, tengo un antifaz azul intenso y maniático. Selecciono lo azul, lo clasifico, lo compro, lo filtro , le doy tonos y brillos diferentes, y lo quiero así.
En mi mundo azul vivo tranquilamente; tanto que aprendí a llamarlo de muchas formas distintas: le llamo verde cuando es acuático, le llamo amarillo cuando es luminoso, le llamo rojo cuando es intenso, le llamo morado cuando me apasiono, le llamo negro cuando sufro, y le llamo azul cuando leo tus cosas.
Besos.
1 de diciembre de 2007 9:55
Ojalá, Patry, algún día apareciese ese hada naranja en este mundo con miles de millones de esas gafas, que nos hacen mucha falta.
Gracias por tu visita y por tu comentario, y sigue persiguiendo tus sueños. Tienes una mirada limpia -y muy hermosa-, y con eso, aunque nunca los encuentres del todo, tienes ya muchas posibilidades de acercarte a ellos.
Un beso.
1 de diciembre de 2007 22:31
Hola, muy buena tu entrada. Yo me quede pensando en lo diferente que se pensaba el niño y eso me hizo identificarme con el niño. Siempre me han dicho que soy un niño a pesar de mi edad. Esta buena la moraleja, me encanta los relatos que se pueden apreciar con distintas interpretaciones.
Te mando un saludo desde Argentina.
2 de diciembre de 2007 5:26
Cuanta gente debería aprender de tí, qué buena futura profesora.
besis
4 de diciembre de 2007 11:49
Patry, ando paseando entre mis blogs favoritos,leyendo unos posts de aqui y otros de alla, tratando de recuperar algo de lo que mis amigos blogueros han posteado durante el tiempo que estado ausente. Que suerte que encontré este cuento, hubiera sido un sacrilegio perdermelo, lo voy a imprimir para regalarselo a mi nietecita cuando crezca y pueda leerlo. Espero que estes de acuerdo.
7 de diciembre de 2007 22:35